“No soy asesino ni torturador”: carta de policía condenado por el caso Cindrich

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Alfredo Fabián Dorado fue condenado a prisión perpetua junto a otros tres policías, el pasado 10 de marzo, en la causa caratulada “Tortura seguida de muerte” por el caso Víctor Cidrich, fallecido el  miércoles 17 de septiembre de 2014 en Tres Isletas. En una carta, difundida por su hermana y dirigida al gobernador, asegura que fue condenado “injustamente” ya que en el momento de los hechos se encontraba “cumpliendo función de comandante de guardia, atención al público y atención al 101”.

A continuación, la transcripción completa de la carta escrita por el policía:

«Soy Alfredo Fabián Dorado, policía condenado a Prisión perpetua por el caso Víctor Cidrich de la ciudad de Tres Isletas

Me dirijo a usted con todo el respeto que su embestidura merece, el objeto de mi carta es transmitirle mi inquietud a cerca de una condena que sobre mi recae  a partir del día 10/03/2017.

Me siento con mucha impotencia por el fallo adoptado por un Juez que no respetó mi principio de inocencia, mis derechos como ciudadano, ni mi garantía constitucional; un Juez que no fue imparcial, que se dejo influenciar por organismos y entidades por ejemplo Organismos de Derechos Humanos, Comité contra la Tortura, por la prensa y redes sociales.

A partir del momento comienzo con mi relato sobre mi situación del día del hecho, ese día yo me encontraba cumpliendo función de comandante de guardia, la atención al público y de atención al 101. Tipo 17 horas aproximadamente recepciono un llamado solicitando presencia policial en un barrio, luego regresa el móvil policial conduciendo a un ciudadano, yo salgo al patio solamente un minuto parta consignar sus datos y regreso a la guardia el llavero de turno corroboro eso en el juicio, y costa en actas, evidentemente No pude haber participado jamás de una tortura en el lapso de un minuto. Todo fue un armado de fiscalía y organizaciones de Derechos Humano para tergiversar la verdad.

Me siento muy triste e indignado con nuestra justicia, que no se mida con la misma vara, solo por el hecho de haber portado un uniforme tengo que ser penado con tanta severidad y con la pena máxima como si yo fuera el mayor genocida de la historia Argentina, quiero que sepa que soy padre de familia, que tengo un hijito de 10 añitos, Agustín se llama, y que no sé qué decir cuando me pregunta: ¿Papá porque estás ahí? O ¿Cuándo vas a volver a casa?, que en 8 años de función policial no tengo sanción disciplinarias, mi legajo es intachable, no tengo denuncias en mi contra por apremios ilegales, soy alguien que tiene bien incorporado los valores, que respeto y valoro la Vida humana, y no un desprecio hacia ellas como quisieron hacer ver, soy alguien que trabaja y estudiaba, fui fue así que termine mis estudios segundarios, fui segundo escolta en la primaria y abanderado en la secundaria, alguien que ingreso a la Policía para cuidar a la sociedad, y defenderla, para hacer cumplir las leyes y no transgredirla, la misma sociedad y justicia que hoy me condena . Sr. Gobernador, le pido, le pido encarecidamente que como máxima autoridad de la Provincia tome cartas en el asunto y vea que las cosas se hagan como corresponde, no estoy pidiendo indulgencia, solo claridad y seriedad en la investigación, hace dos años y medio que estoy detenido y ahora condenado injustificadamente, por un tribunal que no considero mi defensa, que no valoró pruebas, ni las tuvo en cuenta pruebas irrefutables como informe forense o inspección ocular del gabinete científico, un juzgado que toma como prueba contundente la declaración de un preso que está en el complejo penitenciario cumpliendo una condena por robo a mano armada, el mismo que apuñalo a un agente penitenciario y que por obra y gracia de Dios no murió, el cual se presento a declarar en el juicio en estado de estupefacientes “Re Drogado” y que ese mismo día de su declaración fue apuñadado en el complejo penitenciario por pelear por drogas; pero eso los medios non lo trascienden, porque no es escabroso, no es noticia.

No soy asesino, no soy torturador, soy alguien que hacia su trabajo. Sr. Gobernador, es grave lo que ocurrió con nosotros, se está haciendo mucho daño a la moral de los cuerpos de seguridad. En mi carrera policial he sido agredido, insultado, escupido, amenazado, y me he jugado la vida, porque amo mi profesión, estoy orgulloso de ella, porque hice un juramento, porque amo la vida, amo mi patria, amo la paz y el orden público, me molesta mucho y me pone muy triste la animosidad de la justicia y la manera que se  que se ensañaron con nosotros, los policías no somos robot, tenemos sentimientos cuándos nos dañan lloramos y cuando nos hieren sangramos, somos hijos, padres y hermanos, creo en Dios y que hay una justicia divina, y esa está por encima de la terrenal, no soy asesino, creo que no debe ser nada agradable matar a alguien y que es algo con lo que uno tiene que vivir toda la vida.

Sr. Gobernador no tuvimos un juicio justo, con todas las garantías constitucionales, eso fue una sala de ejecución.  Repito desde el principio ha existido un armado para hacernos culpables; ¿Cómo es posible que desde el comienzo de la investigación ya sabíamos que nos iban a condenar a prisión perpetua? Eso es porque nuestra suerte ya estaba echada, y estaba todo arreglado para que así fuera y como es que ya estamos sabiendo que en la Cámara de apelaciones en el Superior Tribunal nos van a confirmar la condena? Ojala este equivocado y eso no Pase. No sé quien o quienes se benefician con nuestra condena pero si se quienes son los perjudicado, nosotros Sr Gobernador, agentes del orden que fueron condenados a prisión perpetua; nos mataron en vida, ¿Dónde está? “El todo somos iguales ante la Ley”, ¿Dónde están mis derechos? ¿Donde están mis garantías Constitucionales?, ¿Dónde está mi principio de Inocencia? A usted le parece que un Juez este impartiendo justicia de esa manera?, que prefiera un tirón de orejas a perder el Sillón?

Hace dos años y medio estoy viviendo un calvario, solo confiando en la justicia y en su criterio, pero evidentemente la justicia so existe para los chorros, asesinos y violadores, cuando se trata de un uniformado se lo peña con el mayor peso de la Ley. Es muy grave el mensaje que se le está enviando a la sociedad, no estoy pidiendo que sea Juez y Jurado, solo que se hagan bien las cosas, y con la mayor claridad, que se investigue como corresponde. Soy inocente y fui condenado de manera alevosa y con animosidad.

Señor Gobernador, no soy asesino ni mucho menos torturador, solo un policía que un día fue a trabajar, que nunca más pudo volver a su casa y que afuera hay una familia que aun lo espera.

Alfredo Fabián Dorado, Policía condenado injustamente a prisión perpetua; Perdón que insista soy inocente».

Alfredo Fabián Dorado
DNI 30.302.507

Fuente: Diario Tag.

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