Caso de Rabia canina en Resistencia

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Sucedió en la ciudad de Resistencia, chaco el día 25 de septiembre del corriente año

En el día de ayer un ciudadano, detectó que su perro tenia una lesión en su mandíbula y no podía meter la lengua en el hocico normalmente. El perro presentaba sintomatologías poco específica.

Al llevarlo al veterinario se le realizó el examen correspondiente por parte del Médico Veterinario Julio Semenza quien recibió ante la sospecha de rabia, mandó material al Centro Antirrábico de Resistencia, quienes dieron el diagnostico de positivo a dicha enfermedad. El resultado positivo para ‘RABIA CANINA’, preocupa al sector veterinario ya que dicho tipo de virus se creía controlado y casi extinto por la cantidad de años que se lleva sin registro alguno de esta enfermedad en un can.

El perro perteneciente a zona de quintas (zona rural) donde pudo haber sido contagiado por medio de una mordida o haber cazado un murciélago, zorros o roedores que habitaba en esa zona. Esto es un alerta para el departamento de Zoonosis de dicha ciudad ya que hablamos de un virus 99% letal. Es importante que estas estructuras departamentales esté manejada por profesionales acorde ya que son temas que incumben la salud de la ciudadanía. Muchas veces el control o los sistemas de vacunación, no son suficientes, por falta de presupuestos o por incompetencia de los encargados, hay que destacar que este no es el único caso registrado muchas veces aparecen pero no se dan a conocer.

 

La rabia es una enfermedad zoonótica viral, de tipo aguda e infecciosa. Es causada por un Rhabdoviridae que ataca el sistema nervioso central, cursando una encefalitis con una letalidad cercana al 100 %.

El virus de la rabia se encuentra difundido en todo el planeta y ataca a mamíferos, tanto domésticos como salvajes, incluyendo también al ser humano. Se encuentra en la saliva y en las secreciones de los animales infectados y se inocula al humano cuando animales infectados lo atacan y provocan en el humano alguna lesión por mordedura. Además el virus puede ser transfundido también cuando un individuo que tiene algún corte en la piel (vía de entrada del virus) tiene contacto con las secreciones salivales de un animal infectado.

La rabia se transmite a través de mordedura o contacto directo de mucosas o heridas con saliva del animal infectado. también por aerosol en cuevas contaminadas con guano de murciélagos o en personal de laboratorio. Aunque no se ha documentado su transmisión por mordedura de humano a humano, el virus se ha aislado de la saliva de pacientes con rabia. Este virus también se ha identificado en sangre, leche y orina. No se ha documentado transmisión transplacentaria. El virus se excreta en el animal infectado desde cinco días de las manifestaciones clínicas, aunque en el modelo experimental este período puede extenderse hasta 14 días antes de la aparición de la enfermedad.

El período de incubación varía desde cinco días a un año, con un promedio de 20 días.

La rabia se manifiesta por un periodo prodrómico que dura de dos a diez días con signos y síntomas inespecíficos como cansancio, cefalea, fiebre, anorexia, náusea, vómito y parestesias en el sitio de la herida, seguidas de dificultad para la deglución, hidrofobia entre el 17% y 50% de los casos, desorientación, alucinaciones visuales u olfatorias, crisis convulsivas focales o generalizadas, periodos de excitabilidad y aerofobia. En el 20% de los casos aproximadamente la rabia puede manifestarse como una parálisis fláccida. Estas manifestaciones clínicas son seguidas por un período de coma y que tiene como desenlace el fallecimiento en la gran mayoría de los casos.

Esta enfermedad, si no se trata con la máxima urgencia, acaba provocando la muerte del enfermo. No existe en la actualidad tratamiento específico para los pacientes con rabia. Esta enfermedad se considera generalmente fatal. Solo existen informes aislados de supervivencia con medidas de cuidados intensivos. Cuando una persona se contagia, los síntomas de la enfermedad pueden tardar entre 60 y 300 días en manifestarse.

En el tratamiento contra pacientes infectados por el virus Rhabdoviridae consiste primero en un lavado exhaustivo con abundante agua y jabón y la atención hospitalaria oportuna. Debe suministrarse una dosis de inmunoglobulina antirrábica humana (HRIG) además de cuatro dosis de vacuna antirrábica administradas dos semanas después. Si se presenta una herida, la dosis completa de inmunoglobulina antirrábica humana debe aplicarse, si es posible, en la herida. La primera dosis de la vacuna se administra al mismo tiempo, y el resto de las inyecciones se administran en los días 3, 7 y 14 después de la inyección inicial. Las personas que tienen sistemas inmunológicos debilitados pueden requerir una quinta dosis de la vacuna.

Recordemos que este episodio no debe ser pasado por alto ni mucho menos ignorado por la Municipalidad de Resistencia, especialmente el área de Zoonosis.

 

 

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