El padre “Pepe” Di Paola pidió la declaración de la emergencia nacional en adicciones

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Asu lado estuvo el arzobispo Ramón Alfredo Dus, acompañándolo ante miembros de la comisión de Justicia y Paz, diáconos, integrantes de parroquias del Gran Resistencia y del interior que también pese al mal tiempo de ayer, concurrieron a la sede del obispado, en Mitre 363.

Di Paola es el coordinador nacional de la Pastoral Nacional de Drogadependecia y Adicciones de la Conferencia Episcopal Argentina y es párroco en San Juan Bosco de la Villa de La Cárcova.

El “padre Pepe”, o “el cura villero”, trajo las experiencias recogidas en su trabajo en la villa 21-24 que debió dejar por una amenaza narco. Se fue entonces a Campo Gallo, en Santiago del Estero, donde dejó a dos curas a cargo de la misión y el presente lo tiene en la villa La Cárcova, en el partido bonaerense de San Martín.

El arzobispo Dus consideró de gran importancia la presencia en Resistencia del padre Pepe, para estimular a las familias que viven situaciones difíciles. “La presencia de él nos anima como iglesia, comunidades y como sociedad a hacer realidad el deseo de insistir, fortalecer las conductas de prevención en nuestras familias y ambientes”. El prelado valoró además el rol de la prensa presente en la jornada porque “ayudan a crear conciencia social de la realidad, y como la iglesia trabaja en positivo para prevenir”.

Dus instó además “a crear conductas que nos construya y nos dignifique, y para los jóvenes que caen en la adicción demostrarles que como iglesia y familia tenemos tanto para aportar y compartir”.

El consumo en aumento

Por su lado, el padre Pepe recordó que para la iglesia argentina el problema de las drogas “viene desde hace mucho tiempo, y es un tema que a la iglesia le preocupa, donde hay una comisión que pertenece a la pastoral social, donde estamos tratando de abordar el tema de manera clara y tratando de ver de qué forma damos cause a la problemática”. Para eso existe “el trabajo federal con todas las diócesis que no tenga solamente a los curas de Buenos Aires, en algún momento estaban los curas de las villas trabajando en este tema, pero lo bueno en estos tres años que tiene la comisión, tenemos un mapa de lo que está pasando en todo el país”.

Entre los puntos preocupantes expuestos por Di Paola fue cuando trazó una comparación, de lo que se creía ocurría en las villas con el interior. “El tema se complejizó, se creía que éramos (para la droga) de tránsito, pero el tema es que se aumentó el consumo, son datos del ministerio de Educación de hace tres años”.

Un país sin droga

Se expresó muy firme en cuanto a la legalización del consumo de marihuana. “En la iglesia no queremos discutir quien distribuye la droga, no nos interesa si lo hace el estado, si lo hace el narcotráfico o un privado, queremos realmente haya un país donde no se necesite la droga, que no se tape ese problema existencial que tiene la persona con la droga, que lo esclaviza y le deja secuelas para siempre”.

“Ni un pibe menos”

Para el sacerdote amigo del papa Francisco, “ni un pibe menos por la droga” se logra con el trabajo comprometido, por lo que anhela tener en cada diócesis un representante que aporte a la causa. “Sabemos que cada chico tiene su problemática detrás, hay un chico que salió de la cárcel, o tiene a los padres que son adictos o los que entraron en el consumo solamente por curiosidad”, así explicó “las historias que hay detrás de cada uno”.

El religioso llamó a analizar de qué manera debe abordarse la problemática el consumo de drogas: “Debemos ver qué hacemos en las escuelas, qué hacemos en los clubes, y como hacemos que las parroquias sean realmente lugares de prevención, hay un replanteo que cada institución debe tiene reorganizarse”.

 

Faltan lugares de rehabilitación

También Di Paola entiende que es necesaria la declaración de emergencia nacional en adicciones. “En noviembre del año pasado, pedimos que se declare la emergencia, porque nosotros nos referimos a prevención y recuperación, porque muchas veces nos preguntan por la lucha contra el narcotráfico -pero aclaró el padre-, es potestad del estado que debe hacerse cargo y lo ha hecho mal durante cinco décadas”.

El éxito del proyecto dependerá del trabajo de distintos legisladores que deberán presentarlo en las distintas comisiones para que surja un dictamen común. “Son pasos auspiciosos pero falta mucho para que la sociedad lo ponga en un primer lugar”, admitió Di Paola.

Lo que fundamenta el padre es cómo se puede evitar “que la infancia y la juventud no estén comprometidas con la droga, por lo que hace falta un rodaje fuerte de prevención que puede estar potenciada por los municipios y las gobernaciones”. Además, criticó la carencia de “centros de recuperación de acuerdo al problema que existe, aumentó el narcotráfico en Argentina, el consumo es cada vez mayor, pero no existe la cantidad de casas necesarias para poder ayudar”.

Fuente Diario Norte

 

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