Otra arrepentida y un nuevo relato contra Milagro Sala: «Ella nos robó todo»

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Se conoció el testimonio de Isabel López, una mujer que contó que fue víctima de Milagro Sala. Las declaraciones las brindó en «Lanata sin Filtro» y allí contó que la dirigente social la atacó a golpes, la insultó y la humilló.

Agregó que Sala se quedó con su casa cuando ella se vio obligada a escapar de Jujuy. La mujer comenzó su relato contando que «yo estuve en la organización desde el 2000. Armamos cooperativas, trabajé en la sede, estuve en varios sectores y viví de cerca la época en que Milagro controlaba todo. Un sábado, cuando yo estaba a cargo de la prensa de la organización, me llamó a su casa junto a otro compañero de prensa, y me empezó a pedir ciertos videos que yo no le podía dar, ya que no soy técnica. Me empezó a insultar y me dio trompadas en la cara«

A raíz de eso intentó denunciarla, pero la policía no le tomó la denuncia, pero Sala se enteró de la intención y todo empeoró: «Seguí trabajando en distintas áreas porque desde ese día ya no le servía. Cuando alguien la contradecía o le decía que algo estaba mal, ella sentía que le tenía odio».

Agregó que «un día me hizo esperarla en una sede y cuando llegó me empezó a insultar, a rebajarme y los que la acompañaron también. Desde ese día me mandaron a trabajar a un sector llamado ‘el galpón’, donde se hacían trabajos de fuerza. Decidí no ir, agarré a mi familia y me fui a vivir a Santa Cruz en 2013. Ya no toleraba más».

«Habló siempre de trabajo y salud, pero yo conozco la violencia de su mano. Nunca sufrí violencia hasta el día en que la conocí«, dijo y afirmó que «pregona lo que no es».

Dijo que decidió hacer la denuncia ahora porque siente que tiene que «cerrar esta etapa» y añadió: «Yo perdí todo. Cuando uno se aleja de la organización le quitan el trabajo, después la casa. Yo sabía que cuando me fuera perdería todo, pero tampoco iba a seguir viviendo de esa manera».

Se refirió a los testimonios de «Shakira», otra de las arrepentidas, y coincidió con su relato: «Ella nos robó todo. No solo a mi, todos los cooperativistas trabajábamos de 7 a 22 y cuando llegaba el día del cobro te descontaban lo que querían, con excusas como tardanzas. Desde Nación bajaban un precio, pero a la mano de obra se le pagaba otro. Teníamos que estar sumisos y callados, no podíamos protestar, porque ella era dueña de todo«.